martes, 30 de octubre de 2012

Movemos una pieza y comienza el juego: FONÉTICA DE UN BESO.



Movemos una pieza y comienza el juego. Creé este espacio para celebrar las letras, y desde entonces, las letras me buscan. Qué placer tan maravilloso, tan cercano al orgullo y al amor, que me lleguen de una voz y unas manos tan amigas. Un poema exquisito, compartido tímidamente por una artesana de palabras que posee en su espíritu el don del asombro en lo cotidiano, la virtud de poder mirar lo que está más adentro que nuestros ojos y la sensibilidad para brindarlo al mundo trasmutado en belleza, originalidad y palabras. 

Y parafraseándola le digo: Las palabras, que como casi siempre rebalsan o no alcanzan, en este caso extasían.
Me encanta la simpleza y la profundidad de estas líneas, que juegan e invitan a jugar con la lengua, el lenguaje, los fonemas... les propongo una lectura calma, alargando sílabas, disfrutando las vibraciones que nos regalan los sonidos, deleitándonos con la belleza inmensa de nuestro habla.

Invitemos a los grandes y a los chicos a jugar con el uso de la lengua y a explorar sus inmensas posibilidades.

Gracias Gi por compartirme el mundo maravilloso que sos capaz de crear, difícil desde mi emoción fue introducir tus palabras, un desafío y un placer enorme.. te quiero tantísimo!



FONÉTICA DE UN BESO

La lengua que es de terciopelo y que puede ser un látigo,

minúsculos volcanes la marcan y demarcan

para abrirse luego en sutil pradera.

Un instrumento de la alquimia humana

en la orquesta de la expresión.

Apoyada en el cielo de un paladar 

puede crear lava, leche, lisos, lodo o luz.

Y si aún pretende ir más allá de la nube

sugiere nadar, nene, nimia, noble o nunca.

Sentada en los dientes da un paso 

para dar, demás, dilo, dolor o dulce.

Interceptando la unión sin forzar

viene saltar, sentir, silencio, sol o subir.

Trazo con este pincel todo el abecedario

que permita tu boca…



Gisela Santucci

sábado, 27 de octubre de 2012

El Sapo Verde

Que debemos ser así, que debemos ser asá...
Que a cierta edad no se puede seguir haciendo tales cosas,
que a cierta edad necesariamente hay que haber conseguido tales otras...
Que para ser deseado hay que tener ciertas medidas, y llevar ciertas marquitas en la ropa...
Que para ser exitoso hay que ganar mucho dinero, vivir solo,
tener un auto, un tremendo celular...
Que hay que saber a dónde se va, que no hay que andar dudando,
que no hay que andar pensando tanto, so pena de estar buscándole la quinta pata a un gato.
¡Cuántos mandatos!
Que nuestro modo de vivir sea una construcción, una elección, una búsqueda.. No una imposición de la cual ni siquiera somos plenamente concientes.
Conozcamos a este sapo, a ver si nos des-enajenamos y buscamos muy adentro, allá en los ecos pre publicidades y mandatos sociales, el particular  modo de ser feliz que cada uno lleva impreso en el alma... Luminoso tatuaje imperecedero capaz de evolucionar a la par de nuestro espíritu.

Me gusta este poema, para grandes y chicos...



EL SAPO VERDE

Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!

No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.

Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.

Una madrugada
lo encantó algún hada;
y así se ha quedado:
sapo y encantado.

Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.

Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!

¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.

¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.

A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.

Carmen Gil

miércoles, 17 de octubre de 2012

encuentros, sentires

Lo malo de mi trabajo, muchas veces, es tener que atender a tanta gente... Lo bueno de mi trabajo, muchas más veces, es poder atender a tanta gente...

Hace un rato vino un señor, es un señor simpático, siempre portando su gorra, una sonrisa y las manos curtidas de un trabajador. Me vino a preguntar si mis "maquinarias podían escribir un poema que seguro estaba en internet", le dije que sí, que me dijera el nombre del poema y el autor si lo recordaba; "Mi perro cojo, rengo (aclaró)... y el autor no recuerdo, es un español" googleo los datos y le giro el monitor para que vaya leyendo y compruebe si es el poema que busca mientras sigo atendiendo a otras personas. "Atienda tranquila nomás". Cuando vuelvo con él me dice que sí, que es ese el poema... seguía con el dedo indice las líneas que iba leyendo: "es este, copiemelo rápido, antes que me largue a llorar"







Mi Perro cojo

Con una pata colgando, despojo de una pedrada.
pasó el perro por mi lado, un perro de pobre casta.
Uno de esos callejeros, pobres de sangre y estampa.
Nacen en cualquier rincón, de perras tristes y flacas.
destinados a comer basuras de plaza en plaza.
Cuando pequeños, qué finos y ágiles son en la infancia.
baloncitos de peluche, tibios borlones de lana.
los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan.
Cuando mayores, al tiempo que ven que se fue la gracia.
los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa.
sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.
Qué tristes ojos que tienen, que recóndita mirada.
como si en ella pusieran su dolor a media asta.
Y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia.
si es que un lazo no les da una muerte anticipada.
Yo le llamo: psss, psss, psss. Todo orejas asustadas.
todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia.
el perro escucha mi voz, olfatea mis palabras.
como esperando o temiendo pan, caricias... o pedradas.
no en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar: psss, psss. Dócil a medias avanza.
moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.
Chasco los dedos; le digo: "Ven aquí, no te hago nada.
vamos, vamos, ven aquí". Y adiós la desconfianza.
Que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla.
ladra para hablar más fuerte, salta, gira; gira, salta.
llora, ríe; ríe, llora; lengua, orejas, ojos, patas.
y el rabo es un incansable abanico de palabras.
Es su alegría tan grande que más que hablarme, me canta.
"¿Qué piedra te dejó cojo? Sí, sí, sí, malhaya".
El perro me entiende; sabe que maldigo la pedrada.
aquella pedrada dura que le destrozó la pata.
y él, con el rabo, me dice que me agradece la lástima.
Pero tú no te preocupes, ya no ha de faltarte nada.
Yo también soy callejero, aunque de distintas plazas.
y a patita coja y triste voy de jornada en jornada.
Las piedras que me tiraron me dejaron coja el alma.
Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada.
Vamos, pues, perrito mío, vamos, anda que te anda.
con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas.
yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas.
tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma.
y cuando mueras, amigo, yo te enterraré en mi casa.
bajo un letrero: "Aquí yace un amigo de mi infancia".
Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada.
te regalará San Roque una muleta de plata.
Compañeros, si los hay, amigos donde los haya.
mi perro y yo por la vida: pan pobre, rica compaña.
Era joven y era viejo; por más que yo lo cuidaba.
el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma.
Y fueron muchas las hambres, mucho peso en sus tres patas.
y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana.
lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada.
un duro musgo de pelo, con el rocío brillaba.
Ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.
Hacia el cielo de los perros se fue, anda que te anda.
las orejas de relente y el hociquillo de escarcha.
Portero y dueño del cielo San Roque en la puerta estaba:
ortopédico de mimos, cirujano de palabras.
bien surtido de intercambios con que curar viejas taras.
"Para ti... un rabo de oro; para ti... un ojo de ámbar.
tú... tus orejas de nieve; tú... tus colmillos de escarcha.
Y tú, (mi perro reía), tú... tu muleta de plata".
Ahora ya sé por qué está la noche agujereada:
¿Estrellas... luceros...? No, es mi perro cuando anda...
con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

Manuel Benítez
Granada 1922-1999

martes, 16 de octubre de 2012

Que hermoso toparse con tanta poesía...


Hoy es mi cumpleaños nº 28 y una amiga me regaló este poema que ahora les comparto. Yo no lo conocía, qué hermoso es toparse con tanta poesía que no se sabía que existía, es un descubrimiento, un estreno, una primera vez... otra primera vez en este mundo maravilloso que son las letras. 
Gracias Lucrecia por este regalo.


COMO SIEMPRE

Mario Benedetti

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos
y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías

acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito
más que el mundo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Puentes

Pensando y pensando en qué texto compartir primero en este blog, me decidí por el primer poema que, recuerdo, me gustó tanto que me lo aprendí de memoria. Quizas fue por las rimas, o por los versos de dos estrofas, o por haber imaginado cada uno de esos puentes buscando crear encuentros...

Iba a tercer grado de la escuela primaria, me acuerdo.. El poema se llama "Puentes" y es de Elsa Bornemann

Puentes

Yo dibujo puentes
para que me encuentres:

Un puente de tela,
con mis acuarelas…

Un puente colgante,
con tiza brillante…

Puentes de madera,
con lápiz de cera…

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos…

Puentes irrompibles,
de piedra invisible…

Y tú… ¡Quién creyera!
¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno…
¡No cruzas ninguno!

Mas… como te quiero…
dibujo y espero.

¡Bellos, bellos puentes
para que me encuentres!

 Elsa Bornemann 

martes, 9 de octubre de 2012



En las letras encuentro mundos. Expando mi mundo cuando leo, y cuando escribo consigo expresar parte del mundo que habita dentro de mi cabeza y de mi alma, mundo que a veces mete presión y encuentra en las letras un canal para salir de mí y fluir..
Que las letras nos motiven y nos inspiren a jugarnos por el placer, a deleitarnos con las palabras que en la literatura cobran diversos matices, generan profundos ecos y graban en nuestro recuerdo huellas que nos llevaron por maravillosos caminos...
Que las letras nos lleven a todos los mundos posibles, que nos atraviesen y que puedan ser atravesadas por nosotros mismos. Que la poesía emerja en lo cotidiano, porque a través de la palabra construimos miradas, que nuestra mirada contenga múltiples perspectivas...
Que mi deseo acompañe a todos los visitantes que quieran recorrer las letras que pueblan este blog.