Que debemos ser así, que debemos ser asá...
Que a cierta edad no se puede seguir haciendo tales cosas,
que a cierta edad necesariamente hay que haber conseguido tales otras...
Que para ser deseado hay que tener ciertas medidas, y llevar ciertas marquitas en la ropa...
Que para ser exitoso hay que ganar mucho dinero, vivir solo,
tener un auto, un tremendo celular...
Que hay que saber a dónde se va, que no hay que andar dudando,
que no hay que andar pensando tanto, so pena de estar buscándole la quinta pata a un gato.
¡Cuántos mandatos!
Que nuestro modo de vivir sea una construcción, una elección, una búsqueda.. No una imposición de la cual ni siquiera somos plenamente concientes.
Conozcamos a este sapo, a ver si nos des-enajenamos y buscamos muy adentro, allá en los ecos pre publicidades y mandatos sociales, el particular modo de ser feliz que cada uno lleva impreso en el alma... Luminoso tatuaje imperecedero capaz de evolucionar a la par de nuestro espíritu. Que a cierta edad no se puede seguir haciendo tales cosas,
que a cierta edad necesariamente hay que haber conseguido tales otras...
Que para ser deseado hay que tener ciertas medidas, y llevar ciertas marquitas en la ropa...
Que para ser exitoso hay que ganar mucho dinero, vivir solo,
tener un auto, un tremendo celular...
Que hay que saber a dónde se va, que no hay que andar dudando,
que no hay que andar pensando tanto, so pena de estar buscándole la quinta pata a un gato.
¡Cuántos mandatos!
Que nuestro modo de vivir sea una construcción, una elección, una búsqueda.. No una imposición de la cual ni siquiera somos plenamente concientes.
Me gusta este poema, para grandes y chicos...
EL SAPO VERDE
Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.
Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!
No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.
Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.
Una madrugada
lo encantó algún hada;
y así se ha quedado:
sapo y encantado.
Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.
Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!
¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.
¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.
A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.
Carmen Gil

No hay comentarios:
Publicar un comentario